Normativa europea eficiencia energetica

directiva de eficiencia energética 2012

Uno de los proyectos más ambiciosos de la Unión Europea es conseguir una transición energética inteligente que dé lugar a un sistema energético sostenible, competitivo y seguro para todos los Estados miembros. Y para lograr este objetivo, una de las herramientas que utiliza la UE es la aplicación de la normativa y la legislación en materia de energía, incluida la conocida Directiva de Eficiencia Energética.
El elemento clave de la Directiva de 2018 es el nuevo objetivo global, que pasa del 20% de mejora de la eficiencia energética en 2020 al 32,5% en 2030. En términos absolutos, esto significa que el consumo de energía de la UE no debe superar los 1273 Mtep de energía primaria y/o 956 Mtep de energía final.
También conocido como SRI (Smart Readiness Indicator), debe indicar la mayor o menor capacidad de las instalaciones de los edificios para adaptarse a las necesidades del ocupante, a las necesidades de la red y para mejorar su eficiencia energética.
Aunque este indicador deberá estar definido en 2020, su utilización será opcional. Por ello, le recomendamos que preste atención a su publicación, ya que le será muy útil cuando su empresa decida realizar reformas que cumplan con los requisitos de eficiencia energética.

directiva sobre la eficiencia energética de los edificios

La Directiva de Eficiencia Energética de 2012 estableció un conjunto de medidas vinculantes para ayudar a la UE a alcanzar su objetivo de eficiencia energética del 20% para 2020. En virtud de la Directiva, todos los países de la UE debían utilizar la energía de forma más eficiente en todas las fases de la cadena energética, desde su producción hasta su consumo final.
En diciembre de 2018, entró en vigor la Directiva de Eficiencia Energética (UE) 2018/2002 modificada, que actualiza algunas disposiciones específicas de la directiva anterior e introduce varios elementos nuevos. Sobre todo, establece un objetivo principal de eficiencia energética de la UE para 2030 de al menos el 32,5% (en comparación con las proyecciones del uso de energía previsto en 2030), con una cláusula para una posible revisión al alza para 2023.
Esta modificación no cambió el requisito de que toda empresa con más de 250 empleados realice periódicamente una auditoría energética o aplique un sistema de gestión de la energía instalado permanentemente, como se muestra en la figura K2.
La Directiva que modifica la Directiva de Eficiencia Energética de los Edificios (2018/844/UE) introduce nuevos elementos y envía una fuerte señal política sobre el compromiso de la UE para modernizar el sector de los edificios a la luz de las mejoras tecnológicas y aumentar las renovaciones de edificios.

directiva sobre eficiencia energética de la ue

Los retos a los que se enfrenta la UE en el ámbito de la energía incluyen cuestiones como la creciente dependencia de las importaciones, la limitada diversificación, los precios elevados y volátiles de la energía, la creciente demanda mundial de energía, los riesgos de seguridad que afectan a los países productores y de tránsito, las crecientes amenazas del cambio climático, la descarbonización, la lentitud de los avances en materia de eficiencia energética, los retos que plantea el aumento de la cuota de las energías renovables y la necesidad de una mayor transparencia, integración e interconexión de los mercados energéticos. Una serie de medidas destinadas a lograr un mercado energético integrado, la seguridad del suministro energético y un sector energético sostenible constituyen el núcleo de la política energética de la UE.
El artículo 194 del TFUE hace que algunos ámbitos de la política energética sean de competencia compartida, lo que supone un avance hacia una política energética común. No obstante, cada Estado miembro mantiene su derecho a «determinar las condiciones de explotación de sus recursos energéticos, su elección entre las distintas fuentes de energía y la estructura general de su abastecimiento energético» (artículo 194.2).

eficiencia energética en europa

La Directiva sobre eficiencia energética de 2012 estableció un conjunto de medidas vinculantes para ayudar a la UE a alcanzar su objetivo de eficiencia energética del 20% para 2020. En virtud de la Directiva, todos los países de la UE deben utilizar la energía de forma más eficiente en todas las fases de la cadena energética, incluida la generación, el transporte, la distribución y el consumo final.
El elemento clave de la directiva modificada es un objetivo principal de eficiencia energética para 2030 de al menos el 32,5%. El objetivo vinculante, que debe alcanzarse de forma colectiva en toda la UE, se establece en relación con las proyecciones de modelos de 2007 para 2030.
La directiva permite una posible revisión al alza del objetivo en 2023, en caso de que se produzcan reducciones sustanciales de los costes debido a la evolución económica o tecnológica. También incluye una ampliación de la obligación de ahorro energético en el uso final, introducida en la directiva de 2012. En virtud de la directiva modificada, los países de la UE tendrán que lograr un nuevo ahorro de energía del 0,8% cada año del consumo de energía final para el período 2021-2030.

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